No sé que decir. La psiquiatra me dijo que escribiera un diario o algo, pero no puedo tener nada en la casa. No puedo confiar en nadie. Ella lee todo. Por eso me voy al cyber que esta cerca de casa. Ella piensa que estoy en el geriátrico siendo voluntaria, pero no.
Ella me ama y me cuida, pero no quiero que sepa lo que soy, lo que pienso. Tengo miedo, mucho miedo. A veces no me controlo. Siento que quiero morderme los brazos hasta hacermelos sangrar, llorar hasta que no me quede agua en el cuerpo y arrancarte la cara. Oh, lo que daría por ver tu sangre caer. Pero no, eso esta muy mal.
¿Ven? Estas son las cosas que quiero ocultar, pero me dicen que debo exteriorizarlas. No entiendo muy bien, pero por eso hago esto. Espero que sirva, quiero dejar de tener miedo.
Bueno, yo soy... Una chica. No tengo nombre. O sí. Esta relacionado con un antiguo mito griego y una caja. No diré más, no mencionen mi nombre en voz alta, por favor. Él lo hacía cuando me tocaba, cuando estabamos solos en la casa y Ella salía a trabajar. Él era un cerdo que esperaba a que Ella se vaya y me llevaba con él hasta la cama, el sillón o cualquier lugar donde pudiera hacer eso. No puedo. No puedo continuar. Duele, y recuerdo todo. Basta.
La media hora se está terminando y tengo que volver a casa. Es hora de más medicamentos, inyecciones y sufrimiento. ¿Soy repetitiva? ¿Les molesto? No me importa. Ya no me importa nada. Hace un tiempo que no me interesa la gente. Eso como si para mi no fuesen personas, pero... Qué sé yo.